¿Consecuencias o libertad?

Desde tiempos muy lejanos siempre hemos hablado que toda acción produce consecuencias y que estas pueden tener la categoría de positivas o negativas.

Cuántas veces escuchamos a expertos en psicología hablar sobre establecer consecuencias claras y exponerlas con previo aviso. ¿No es esto aún una “domesticación“? ¡Ah claro que no! Dirían unos, las consecuencías no son castigos y viéndolo desde una manera objetiva, me van a disculpar aquellos que inventaron el término pero establecer consecuencias (es desde la escasez, por cierto) en caso de no cumplir con acuerdos que muy probablemente son unilaterales, es decir, imposiciones de límites y reglas por cumplir dados por los padres y madres, tu disculparás, pero siguen siendo castigos, solo que ahora les decimos consecuencias y hay algunos que incluso invitan a sus hijos a establecer qué va a suceder si no se cumple lo impuesto. Es tan absurdo como decirle “vas a caminar por el centro, porque si te vas más pegado a la orilla te vas a tropezar y vamos a tener que curarte todas las heridas que te hagas, y cómo te lo estoy advirtiendo más vale que ni sientas dolor”.

Qué absurdas cosas nos atrevemos a hacer a veces con nuestros pequeños, ¿no crees? Eso de ponerles consecuencias a mis hijos, también lo hago sin embargo cada dia son menos impuestas y más vividas sin previa advertencia, porque cada día conforme crecen más, más cuenta me doy que puedo confiar en lo que yo les he transmitido y cada vez confío más en mi capacidad de permitir que ellos confíen en sus propias capacidades y ¿sabes qué? Las consecuencias que no son agradables para nuestros corazones han disminuido como familia y somos más responsables cada uno de nuestras acciones y valoramos cada vez más todas las bendiciones que nos rodean. 

 

A veces creemos que nuestra labor es decirles a nuestros hijos cómo tienen que comportarse, cuáles son nuestras expectativas frente a las calificaciones que ellos logren, marcarles los límites de lo que si pueden y no pueden… ¿Te suena similar a lo qué haces?

¿Has pensado alguna vez en educar en libertad?
¡Uy, pero que locura estoy diciendo! ¡Cómo me atrevo a preguntar si quiera!

Déjame te cuento que después de la vida que es lo más Preciado que por ahora tenemos, está nuestra capacidad de elegir, si así como lo lees, junto con la vida recibimos nuestro libre albedrío y eso nos fue robado poco a poco incluso por quienes más nos aman, esto mismo hacemos cada día con nuestros pequeños si no respetamos su libertad.

¿Libertad a los meses de nacidos? ¡Si! Pero no nos es evidente porque no permitimos que florezca, porque elegimos lo que creemos que es mejor para nuestros hijos, sin embargo que sucede con ese niño que no le agrada el sabor de la zanahoria y la escupe… ¡Ah no! ¡Se la empujamos hasta que la coma! Y así conforme va avanzando el tiempo vamos estableciendo “nuestras“ reglas cuando a veces ni siquiera son nuestras sino del tatarabuelo o de quién sabe quién pero ahí se quedó y la imponemos, creyendo que es lo mejor aunque a veces nos estemos engañando o poniendo nosotros mismos las trampas.

Si bien a todos nos es muy útil aprender a marcar límites y establecer ciertas reglas familiares, también será útil establecer un nuevo límite…

El límite de limitarte a imponer tus expectativas en los demás y la regla de permitir que cada uno de los que forman la familia pueda elegir que hacer con sus capacidades y cualidades.

Y entonces, después de todo esto que si consecuencias o reglamentos que al final hasta a nosotros, nos cuesta trabajo y muchas veces nos duele cumplir me pregunto si será mejor educar en libertad.

La educación en libertad no es más que establecer un punto inicial y para hacerlo partimos de aprender a conocer a esa personita que llegó a nuestras vidas, que logró que todas nuestras acciones y actividades por momentos cambiaran.

¿Qué tal si en lugar de empezar poniendo consecuencias comenzamos preguntando las propias expectativas de nuestros hijos? ¿Qué les motiva y cuáles son sus pasiones? 

El diálogo, el sentarte frente a tu hijo, incluso de meses y decirle quiero descubrir quién eres, muéstrame hasta dónde eres capaz de llegar y qué eres capaz de hacer ¿Qué crees que generes? Pregúntatelo a ti misma(o) y nota lo motivante que es…

Esta actitud no es más que la expresión de tu interés en la persona que tienes frente a ti.

¡Uy pero eso suena muy complicado y más porque en mi hogar hay muchas reglas que se tienen que cumplir!

Pues bien, para comenzar a modificar eso que ya no quieres para ti y tu familia, hay que hacerlo paso a paso, así nadie entra en desequilibrio.

Un buen comienzo es por ejemplo, si tu hijo(a) participa en juegos y torneos, antes de confirmar su asistencia, pregúntale a tu hijo(a) si quiere participar, si te dice que no, aprende a escuchar sus razones… ¡Dialoga!

Otro pasito… Les preparas el lunch, ¿alguna vez has tomado en cuenta lo que le gusta? ¡Ah si claro tiene que ser sano! Pues bien, enséñale y dale fundamentos para que sea tu hijo(a) quien elija comer sano, así cuando le preguntes sabrá que su lunch deberá contener una fruta, una proteína, un carbohidrato… Eso que para ti es importante y consideras que es sano.

 Eso se los enseñé a mis hijos cuando tenían 3-4 años y ellos pedían llevar brocoli de lunch, ¿te lo imaginas pidiendo a los 3 años un brocoli en lugar de un dulce?

Otro paso más que podrías empezar a dar es antes de confirmar la asistencia de tu hijo(a) a una fiesta que sea invitado(a), pregúntale si quiere ir. Enséñale a estar con los amigos porque desea estar con ellos no porque ”tiene“ que estar.

¿Aún sigues pensando que esto de educar desde la libertad no tiene razón de ser?

Bueno pues vayamos a unos 15 años adelante en la vida de tus hijos, ¡ajá! en ese día que va a tener que elegir que estudiar para ejercer una profesión para toda su vida o unos añitos más adelante cuando tengan que elegir a su pareja con la que formará su familia… Para estas elecciones necesitan su libre albedrío, sino años más tarde pues que es una razón para anular compromisos dicen por ahí.

Educar en libertad es ir cambiando todas aquellas reglas impuestas por motivaciones que lleven a tus hijos a lograr sus objetivos, que lleven a tu mirada y de tu familia a dar razones de porqué si y que va a suceder al lograrlo y no las consecuencias si no lo logran.

Quieres hijos triunfadores, hazlos libres, así ninguna ley política, idiología o circunstancia lo va a llevar a hacer lo que su corazón no desea o a dañarse, enseñar a tu hijo a volar o a acercarse a la orilla y pensar en cómo le va a doler si se cae, es solo una decisión.  Como la que tienes que tomar para abrazarlo o regañarlo, o como cuando quieres comerte una pera o un brocoli.

Que tengas un maravilloso momento familiar impregnado de libertad,

Karla Maldonado C.

¡Oye! Si consideras que puede aportar algo a la vida de alguien más, ten la libertad de compartirlo, si quieres.

Publicado por Mtr. Karla Maldonado

Creo en el amor, en la familia y me gusta ayudar a los demás. Soy hija, mujer, amiga, esposa y madre con mucho por hacer ;) y ser. Me apasiona aprender nuevas cosas, encontrar cada día el amor y vivir en plenitud. Sé que todos tenemos un corazón maravilloso y bondadoso que podemos elegir mostrar. Soy coach de la mujer para su relación de pareja con maestría en consultoría familiar y no solo puedo sino quiero ayudarte a alcanzar los anhelos de tu corazón.

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