Tus hijos toman clases ¿y tú tienes que estar ahí?

¡Que vueltas nos ha dado la vida!

Recuerdo cuando hace 13 años dejé a mi pequeña en la puerta del kínder, un día que marcó mi corazón y también el de mi hija.

Durante semanas, nos dedicamos a platicarle que sería una aventura maravillosa, que iba a hacer amigos y que tendría dias muy divertidos, que mamá y papá iba a esperarla en la parte de afuera del colegio y que ella se divirtiera y aprendiera mucho.

Pues el día llegó, recuerdo que la llevamos súper emocionados, o por lo menos eso tratábamos de aparentar para que ella fuera tranquila y segura a su nuevo mundo, el colegio con personas desconocidas y que mamá y papá pretendían que se divirtiera.

¡Estábamos listo! Si los tres, papá, mamá y esa pequeñita “estábamos” listos para esa despedida y sucedió algo increíble… Nuestra princesa agarró su lonche Rita, comenzó a

caminar delante de nosotros y en la puerta volteó a vernos y nos dijo, “hasta aquí se quedan ustedes, besos” y siguió caminando unos 5 pasos más, obvio papá y mamá no hicimos caso y pasamos la puerta del kínder y ella, esa pequeñita a quien habíamos preparado una vez más volteó a vernos (yo con un nudo en la garganta) y nos dijo: “quedamos que me esperaban afuera” y salió corriendo hacia su salón de clases.

¿Sabes quienes no estábamos listos? ¡Claro! Papá y mamá lloramos mares, obvio afuera del kínder.

Y te cuento algo más, papá solo soltó lágrimas ese día porque al siguiente día, pues cada quien a sus actividades…

¿Pero y mamá? Claro mamá (ósea yo) también tenía muchas actividades, sólo que no contaba que mis actividades contemplaban el cuidado de esa pequeña que comenzaba su propia vida, independiente de mamá y por tanto lo que hacía en dos horas, ahora lo realizaba en 30 minutos y así pasó a paso fue llenando la agenda de sus propias actividades aunque al principio uffff que dolor, la herida de abandono y la necesidad de control iba siendo cada vez más grande, y mamá sin darse cuenta, tapando eso con más y más actividades.

¿Porqué te cuento esto si este artículo se trata de las clases en vas y están de vuelta en casa todo el día?

¡Ah! Y además otra vez “nos necesitan” muy cerca para lograr conectarse y hacer sus tareas y cumplir con sus clases, ¿cierto? ¿Te identifica con este momento?

¡Qué cosa! La vida ha regresado a nuestros hijos con nosotros en convivencia 24/7 y si bien puede ser agotador… ¡Que salvada! Esa herida que se abrió hace ya algunos años o que se iba a abrir si tu peque es bebé e iba apenas a comenzar a ir al kínder, resulta que ya no duele y ahora tu mente y corazón te dicen: “wow es momento de encargarte de tus hijos, te necesitan junto a ellos y sin tu no podrán porque no es una situación normal o que sepan hacerlo”

¿Te suena parecido a lo que te dices?

¡Ay claro! Tienes razón, tus hijos si te necesitan, pero no a su lado mientras están en sus clases virtuales, sino mientras no lo están.

Vamos primero, antes de que empiece tu mente a buscar mil razones que darme para convencerme de que si tienes que estar ahí porque sino no lo logran, pongamos algo en claro…

Si tu hijo(a) pudiera y tú le permitieras jugar juegos digitales durante 4 a 6 horas seguidas ¿lo haría?

¿Tu peque es capaz de ver una película completa mientras tú estás hablando por teléfono, en Facebook o haciendo algo distinto?

Si respondiste que si o cuando menos dudaste, déjame decirte que tu hijo(a) también puede solo(a) con sus clases virtuales.

¡Eh! Déjame decirte algo más… Los niños, incluso los bebés de kínder y los adolescentes nacieron con la digitalización, prácticamente desde meses de nacidos han sido expuestos a esos conocimientos y forma de aprendizaje, ¡tú no! Por eso en tu maravillosa mente cabe la posibilidad que no pueden con esta actividad de las clases en línea, pero para ellos es una situación que si como mamá y papá nos sintieran tranquilos lo estarían.

Los niños de hoy, nos superan en las capacidades digitales, cuántos de nosotros no sabemos cómo descargar o manejar ciertas aplicaciones y ellos en un minuto descubren cómo hacerlo, esto es una realidad que no siempre “nos conviene“ reconocer ¿sabes porqué?

Si hoy tenemos a nuestros peques en casa y está herida de mamá “abandonada” (que muchas veces es inconsciente y ni sabemos que se hace) no está presente, como verás a nadie nos conviene reconocer que ellos si pueden con estas clases.

¡Claro! Tienes razón, si no estás ahí, es un desastre, ese pequeño no sabe controlarse, tampoco sabe elegir lo que le hace bien y tampoco tiene la necesidad de hacer lo que sus amigos hacen.

Tienes razón, si tú no estás al pendiente, esa princesita/príncipe no se controla y tampoco sabe poner atención.

Tienes razón, si tú no le enseñas cómo hacerlo no va a poder, así que ¿porqué no comenzar a enseñarle eso que sabes tan bien, el control?

Pensar que tu hijo no puede hacer algo, es como si yo le hubiera dicho a mi hija, mira hijita mía, te vamos a dejar en el kínder y nos vamos a quedar llorando por que te dejamos, como si le hubiera dicho, ahora que vayas al kínder vas a estar con personas que ni tú ni yo conocemos bien pero ahí te quedarás, como si le hubiera dicho que mamá le va a ayudar a hacer amigos desde afuera de la reja. ¡Absurdo, cierto! Nunca le dirías eso a tu hijo ¿o si?

Pues sentarte junto a tu hijo, estar al pendiente sin tú hacer tus actividades y dedicar toda tu atención y tiempo a lo que le toca a tu hijo(a) hacer para asistir a sus clase y convivir con sus compañeros como en este momento es posible, es como decirle “mira es algo que no conocemos, solo vas a lograr aprender si estoy yo y solo puedes lograrlo si estoy a tu lado”

¿Le dirías algo así? ¡Verdad que no!

Bueno, pues comienza a soltar ese control, y pásaselo a tu peque, y comienza a estar donde te necesita, motivándolo pero desde lo que le diga: confío en ti, creo en tus capacidades, admiro y valoro tus esfuerzos.

Tienes razón, ¿¡cómo se me puede pasar este punto!? Si lo sueltas así, sus calificaciones y rendimiento va a bajar, y ahí no tengo nada más que decirte que si, pero va a ser sólo momentáneo, en lo que se acomoda y toma el control, ese que ejerces tú hoy y entonces si van a ser sus calificaciones y sus logros y créeme le van a hacer sentirse más que orgulloso(a) de lo que es capaz de logra, ¿Imaginas su autoestima a donde le va a llegar?

Si te pregunto que prefieres, ¿un hijo independiente o un hijo dependiente?

Tu respuesta no va a hablar de la edad o personalidad de tu hijo(a), sino de ti, de tu corazón y tus creencias.

Haz que tu hijo(a) te diga, “hasta aquí llegas que yo puedo solo(a), besos”

Si tú crees que tu peque es capaz de realizar algo, eso es lo que le vas a transmitir, los hijos pequeños, buscan la aprobación de mamá y papá, así van adquiriendo su autoevaluación y autoestima.

“Si mamá y/o papá cree en mi, me motiva y lo logro”

Si esto no lo crees, solo observa cuando un niño hace una travesura, en cuanto la hace voltea a ver a mamá o a papá para ver su reacción, es más, incluso a veces hasta ya la predicen y ¡se esconden! Pues lo mismo pasa con sus capacidades para tomar las clases hoy, las tienen pero esperan tu aprobación y confianza para lograrlo o esconderse detrás de una actitud que llamara tu atención.

Asi que vamos a ver que puedes hacer si hoy tu realidad es que tienes que estar ahí…

Primero, te recomiendo que comiences con los tres pasos para crear el hábito de estudio, la estrategia para lograrlo puedes leerla aquí

Y luego, ya que pusiste límites desde lo positivo, es decir que le dijiste lo que esperas y que cuenta con las habilidades para lograrlo, también tiene el material para hacer lo que le piden y el espacio para realizarlo, y decidiste ser solo una ayuda, comienza ahora contigo, ¡Así es! Atiende tu corazón y tu necesidad de control, pero en ti.

Si quieres tener tiempo para ti, si quieres que cada quien en tu casa se responsabilice por lo suyo, tienes que hacerle caso a dicho que dice que el ejemplo arrastra, así que es tiempo que lo que controles sea lo tuyo y comiences a hacer notar uno de los dones que tenemos las mujeres que es la flexibilidad y la capacidad de permitir el desarrollo de otro ser humano a su ritmo, ya lo hiciste cuando tu hijo crecía en ti ¿recuerdas qué hacías cuando estabas embarazada?

¡Ajá! Permitiste que tu hijo creciera a su ritmo, permitiste que tu cuerpo cambiara para dar espacio a su crecimiento y desarrollo y también cuidabas tu alimentación, tu salud, aprendiste nuevas cosas sobre cómo cuidar a un bebé, también disfrutabas esas pataditas que a veces dolían pero que era como te comunicabas con ese bebé y que te decía que ahí estaba ¿Recuerdas?

¡Ah! Claro, hoy es distinto porque ese bebé puede elegir el lugar donde estar y antes tenías la seguridad de que estaba ahí donde era seguro y tú lo controlabas hasta el día que nació.

Pues bueno, las circunstancias cambian y a veces no podemos elegir el lugar pero si la actitud con la que vivimos y créeme, el que tu hijo sea independiente hoy, si depende en gran parte de ti.

Si aún sigues pensando que tu hijo no puede, solo piensa que si fue lo suficientemente fuerte para nacer, también va a poder aprender y que puede hacerlo solo pero que con un empujoncito tuyo le será más sencillo.

Cédele tu confianza y lo verás triunfar, retoma tus dones y muéstrale desde tu ejemplo lo que pueden lograr.

Y si quieres descubrir tus dones femeninos y motivantes y ponerlos al servicio de tu proyecto y vida y quieres que te acompañe, escríbeme al WhatsApp o al mail, podemos hacerlo juntas.

Y si quieres aprender otras técnicas como son:

Hijos emprendedores

Fomentar el hábito de estudio paso a paso

Fomentando independencia

y muchos más los encuentras en el libro Matrimonio ¿beso, reto o rezo?

De corazón a corazón,

Karla Maldonado C.

Publicado por Mtr. Karla Maldonado

Creo en el amor, en la familia y me gusta ayudar a los demás. Soy hija, mujer, amiga, esposa y madre con mucho por hacer ;) y ser. Me apasiona aprender nuevas cosas, encontrar cada día el amor y vivir en plenitud. Sé que todos tenemos un corazón maravilloso y bondadoso que podemos elegir mostrar. Soy coach de la mujer para su relación de pareja con maestría en consultoría familiar y no solo puedo sino quiero ayudarte a alcanzar los anhelos de tu corazón.

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